Todos hemos pensado alguna vez en nuestro peso y en nuestra forma corporal, todos hemos tenido partes de nuestro cuerpo que nos encantan y otras que sin embargo no nos gustan tanto. Muchos hemos tenido complejos y hemos intentado cambiar, pero ¿hasta qué punto es esto normal?
Aunque este asunto sea algo muy frecuente en la sociedad, hay veces que nuestro diálogo interno se vuelve tóxico. Si te sientes excesivamente preocupado por tu aspecto de manera continua y obsesiva, lo más probable es que necesites la ayuda de un profesional y el apoyo de alguien de confianza.
Si eres familiar o amigo de alguien con este problema debes recomendarle que busque a un buen profesional para solucionarlo. No debes ser demasiado crítico con él ni hacerle sentir vergüenza por la situación en la que se encuentra. Muchas veces recomendaciones del estilo “come y se acabará el problema” empeoran aún más la situación al hacer sentir culpable a la persona.
Es importante abstenerse de hacer comentarios como “se te ve más gordo” o “¡Cómo te estás poniendo!” ya que una persona que está engordando ya es consciente de ello. Sin embargo, quien emite esos comentarios no sabe si la persona está luchando contra un trastorno de la alimentación o está en riesgo de desarrollarlo.
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