¿Puedo tener predisposición a un trastorno alimentario?
Enredarse en un trastorno de la alimentación, desgraciadamente, no es difícil si se juntan factores de aquí y de allá. Parece que existe cierta vulnerabilidad genética a la hora de desarrollar trastornos de la alimentación, aunque mayor peso tienen los factores socio-culturales. Dentro de estos factores socioculturales, haberse desarrollado dentro d
¿Por qué tienen mala fama las dietas milagro?
En personas muy perfeccionistas y, por lo tanto, con permanente sensación de ansiedad e insatisfacción, iniciar una dieta restrictiva tiene alto riesgo. ¿Por qué? Pues porque, de modo muy rápido, obtienen sensación de control fácil sobre su cuerpo, sobre su entorno y reciben aprobación social inmediata. Esto parece mejorar su autoestima y reducir su ansiedad en un primer momento. Y es muy reconfortante. Como buenos perfeccionistas, es posible que les cueste parar, y que quieran seguir experimentando esas sensaciones, avanzar por ese camino un poco más, rizar el rizo.
Ya estoy teniendo atracones…
Hasta que llega un momento en que el cuerpo se rebela y toma, aún sea por un breve momento, la dirección y provoca un atracón, o una trasgresión de esa dieta. El cuerpo dice, “Eh, ¡no tan rápido, tengo hambre!”, y te hace comer, te hace pensar en comer, soñar con comer, te tienta con comer. Esto provoca una vuelta al origen recrudeciendo la baja autoestima, la sensación de ansiedad, el miedo a perder el control y echar por tierra el sueño conseguido.
¿Y si retomo la dieta con más ahínco?
La reacción habitual tras esta transgresión de la dieta suele ser, paradójicamente, recrudecer la dieta. La persona desoye que su cuerpo le está diciendo: “así no”, y piensa: ” lo único que tengo que hacer es retomar la dieta, así volveré a sentirme mejor”. El círculo vicioso está servido y vuelven a aparecer las tentaciones, los atracones… y luego se van sumando los vómitos, los laxantes, el ejercicio físico compulsivo, etc…e una familia rígida, sobreprotectora y exigente, puede predisponer a desarrollar un trastorno de la alimentación siempre que se produzca una conjunción con otros factores de riesgo y se den situaciones estresantes que lo desencadenen; del mismo modo ocurre con modelos de crianza con alto nivel de conflicto, o en familias con trastornos obsesivo-cumpulsivos o de la alimentación.
Bibliografía
https://www.centrojuliafarre.es/psiconutricion/comer-compulsivamente/

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