Un mejor pronóstico depende de la detección temprana del Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), por lo que es importante prestar atención a posibles señales de alerta.
- Conductas y actitudes que indican que la pérdida de peso y el control de la alimentación se están convirtiendo en la mayor preocupación de la persona.
- Saltarse comidas con todo tipo de pretextos. No acabarse la comida o tirarla.
- Esconder o almacenar comida.
- Ir al lavabo inmediatamente después de la comidas. Intentar ocultar vómitos o justificarlos.
- Mostrar un interés repentino en cocinar y recetas. Preparar platos elaborados, pero no probarlos.
- Informarse sobre la composición de los alimentos y su valor energético (contar calorías).
- Alterar los hábitos alimentarios, aumentando la ingesta de verduras y frutas y reduciendo o eliminando la ingesta de hidratos de carbono, proteínas y grasas.
- “Manías” con la comida. Cortarla o partirla en trozos muy pequeños, removerla en el plato, masticar mucho, cambios en la velocidad de la ingesta, etc.
- Disfrutar cuando otros comen o animarles a hacerlo.
- Masticar chicle continuamente o aumentar el consumo de bebidas dietéticas, café o té, normalmente con el objetivo de disimular el sentimiento de hambre.
- Desaparición de grandes cantidades de comida, frecuentemente de “alimentos prohibidos” por ser hipercalóricos.
- Aumento del ejercicio, que generalmente se realiza en solitario y de forma compulsiva. Aprovechar cualquier ocasión para ir caminando o evitar coger ascensores.
- Ocultar el cuerpo con ropa ancha para disimular su forma o una posible pérdida de peso.
- Inquietud continúa. No poder estarse quieta o sentada.
- Alteración del rendimiento académico o laboral.
BIBLIOGRAFÍA:
https://www.clinicbarcelona.org/asistencia/enfermedades/trastornos-de-la-conducta-alimentaria/sintomas-y-signos
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